Lotería Campechana, Lotería Napolitana

Todo campechano alguna vez en su vida ha jugado lo que para muchos es una costumbre y símbolo cultural importante del estado. Aunque con mayor auge durante las fiestas patronales de los barrios populares, y durante las festividades de octubre con motivo del mes de la Campechanidad, se puede encontrar a familias jugarla por las tardes en algún punto de la ciudad. Hablemos del juego de “La Lotería Campechana”.

La lotería (como juego de azar) llegó a México aproximadamente en 1770, durante el reinado de Carlos III; a España este juego fue heredado desde Italia, lugar en el que se desarrolla gran parte de su historia en occidente.

En principio era un juego inocente, pero prohibido porque no generaba ingresos al Estado y se basaba en la confianza que suscitaba el vendedor.  Con el pasar del tiempo se fue modificando y empleando de diversas maneras; originando loterías singulares. Finalmente el Estado la tomó como una herramienta más para obtener ingresos extras, mientras que socialmente se volvió una practica esperanzadora.

El término lotería se cree que nace del nombre de un juego de azar italiano, “el lotto”. Dicha actividad consistía en la extracción de cinco números entre noventa, siendo limitado el número de boletos a disposición. Conforme este juego se disipo y combinó con otros juegos de azar fue adquiriendo otras formas. Los boletos se introducían en una tómbola, siendo el tercer numero en salir el ganador.

A Yucatán debió de llegar dicha practica, así como sus variantes, del mismo modo que lo hizo en todo México, con la llegada del mundo europeo y poco a poco; como en muchas partes del interior de la República Mexicana, fueron naciendo diversas formas de loterías y de jugarlas. Las que tuvieron una mayor popularidad fueron las loterías de cartón, como lo es la Tradicional Lotería Campechana.

LOTERÍA DE CARTÓN

La lotería campechana es de las denominadas loterías de cartón, en donde sobre una “tabla” de madera o cartón dividida en 25 casillas, distribuidas en 5 columnas horizontales y 5 verticales, las cuales se van marcando conforme son anunciados los números que le representan.

Por decirlo de algún modo, es un variante del bingo con la particularidad que los número van acompañados de una figura que adquiere mayor relevancia y que tiene relación con algún elemento cultural.

El origen de los primeros juegos de lotería similares a la actual campechana nacen en Veracruz en las conocidas polacas; este juego fue resultado de modificar paulatinamente el uso de aquellas ilustraciones solo por números, a otras en las que se fue incorporando el uso de las cartas de las barajas española e italiana.

En aquel entonces los tableros eran de cuatro cartas y tres columnas, lo que hace suponer que se jugaba con las cartas llevadas al 54, como lo es la actual Lotería Mexicana (la de Clemente Jacques), en la que se juegan cuatro hileras y cuatro columnas.

Finalmente, la Lotería Peninsular (lotería campechana) al ser extraída de un universo de noventa posibilidades (90 fichas), se basa en el uso de cinco hileras y cinco columnas.

LOS PADRES DE LA LOTERÍA CAMPECHANA.

No existen pruebas que acrediten fehacientemente el origen de la actual lotería campechana a una sola persona, ya que se cree que existió alguna versión primitiva antes de la llegada de José M. Evia y Guadalupe Hernández; dos personas que consolidaron y transformaron el juego.

El primero, José María Evia, fue un empresario campechano de origen meridiano que consolidó una fábrica de cigarros. En 1895 decide obsequiar dentro de sus cajetillas una lotería que se jugaba en combinación con la lotería de beneficencia.

Tiempo después regalaría dentro de esta cajetilla cromos litográficos para incrementar el interés de los consumidores por sus cigarros, diseñando una lotería y pidiéndole a Don Manuel F. Rojas que le pintara las 90 figuras sugeridas por el autor y que conformarían así la lotería de “la Esperanza”, ahora Lotería Campechana.

A través de sus descendientes se ha dicho que “en vista del interés del pueblo campechano por los juegos de azar durante las ferias tradicionales es que José María Evia decidió crear esta lotería casera.” Esto deja a entrever que ya existía seguramente alguna lotería local.

Don José María Evia Griñé y su esposa Doña Librada Ramón

Por otra parte, también se conoce otra versión del origen de esta lotería en donde se acredita a Guadalupe Hernández, originario de Veracruz y procedente de Tabasco, quien al llegar a Campeche y ver la gran pasión de los campechanos por las loterías de cartones durante las ferias de finales del siglo XIX, decidió retomar imágenes de la lotería mexicana y complementarla con otros elementos propios de la región, una nueva lotería de noventa figuras.

Según palabras de su nieta, el veracruzano “tomó la lotería existente de la familia Evia y la modificó, sobre todo en la forma de cantar. Solía llevarla a las fiestas de los barrios y a ferias de pueblos para que la gente se divirtiera jugando.”

Juego de lotería en parque público durante fiesta tradicional. Fuente: Tribuna

Mientras que Evia consolidó la imagen y la semántica de la lotería campechana, Hernández introdujo nuevos giros y expresiones enriqueciendo la tradición. 

LAS 90 FIGURAS

Se sabe que antes de la llegada de José María Evia (uno de los precursores de la actual lotería) ya existía una lotería en Campeche que se jugaba, pero no hay datos que confirmen el número total de fichas ni cuales eran aquellas figuras que estaban representadas. Las actuales 90 fichas seguramente guardan relación al hecho de ser 90 los números que se jugaban en el lotto napolitano; pero las figuras no tienen claro su origen. Sin embargo, una practica adivinatoria italiana podría estar relacionada.

Smorfia Napolitana

Conforme el juego de azar se hizo popular entre los napolitanos también lo hizo el interés por adivinar el número ganador, esto resultó en la necesidad de recurrir a diversos métodos adivinatorios, tales como la cábala o la numerología. Pero fue la Smorfia, el libro de los sueños, uno de los medios de adivinación que más popularidad gozó.

Empleada para darle un valor numérico a los sueños, la Smorfia era frecuentemente consultada de tal modo que del 1 al 90 existieron construcciones oníricas, es decir símbolos.

A cada significado que podría tener un sueño corresponde un número, mientras que a un número pueden corresponder múltiples significados. De tal modo, que seguramente ciertas relaciones constante pudieron dar resultado a su anexión a las loterías de cartón.

Por otro lado, y como ya se ha hecho mención, la consulta de métodos adivinatorios como el tarot o la astrología se piensa que tuvieron su influencia en la consolidación de las representaciones visuales dentro de las fichas de la lotería. (Ya hablaré a más detalle sobre esto en otra entrada.)

La Smorfia es una colección de imágenes de sueños que vienen (según la tradición de Morfeo, el dios del sueño) acompañadas de un número, que varía según el contexto en que se presente la imagen. Va del 1 al 90. 

LA TÓMBOLA Y EL PROCEDIMIENTO.

Una de las características de la lotería es el uso de una tómbola para obtener los números e ir formando las jugadas ganadoras; particularmente estas características también guardan relación con el lotto.

Cuando Benedicto XIII prohibió el lotto,  nació la tómbola, juego que consistía en introducir las noventas expresiones del lotto dentro de un cesto de paja – tombolare – para posteriormente ir extrayendo al azar fichas numeradas y con eso el primero en completar las quince anotaciones que vienen indicadas en su cartilla gana el juego y toma el premio.

El juego tiene dos variantes, la denominada cartilla llena o el marcaje de 5. En la primera versión gana quien consiga obtener que sus 25 casillas están llenas; por el otro lado, en el marcaje de 5 gana quien consiga marcar 5 casillas correspondiendo con las formas conocidas como cruz (grande y chica), cuadro (grande y chico), línea vertical, línea horizontal, tijera, cuadro largo, V o diagonal.

¿El premio? Bien, antes de iniciar el juego las personas “compran”, por así decirlo, sus cartillas  sobre las cuales irán marcando las casillas; estas pueden costar desde 1 peso hasta 5 o más. Según tu habilidad para jugar puedes comprar las que tú desees, el premio es el total del monto recaudado, según el número de cartillas que estén jugando, o un porcentaje del mismo.

LA CANTADA.

Algo muy distintivo y cómico de la lotería de cartón en México y de la Campechana, particularmente, es el modo en que se realiza el canto; es decir, el anuncio de las fichas que van saliendo.

Nuevamente el lotto nos propicia un origen muy probable de esto. Cuando la práctica de la tómbola nace en territorio italiano, también lo hace la figura del femminiello.

El femminiello en la cultura napolitana era el término empleado para referirse, según la concepción de aquel entonces, a un hombre homosexual con expresión de género femenina. (Hoy en día la acepción más propia es la de “mujer trans”.) Era quien tomaba el rol de extraer y cantar los números con picardía y humor.

La lotería campechana, así como las loterías de cartón en México, son el resultado de la transformación cultural e histórica de tradiciones lejanas como la smorfia, la tómbola, el tarot y otras usanzas del viejo mundo que evidentemente fueron adaptadas. De hecho, la lotería campechana posee 25 representaciones coincidentes con la lotería mexicana, prácticamente la mitad, conformada por 54 figuras.

Para la realización de este artículo se consultaron diversas fuentes, en especial: ORTIZ LANZ, José Enrique. ¡Lotería! Un mundo de imágenes. Las loterías de figuras en Campeche y México. Cámara de Diputados, LXIII Legislatura. 2017

 

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Lic. en Ciencias y Técnicas de la Comunicación. Quisquilloso con las lecturas y escéptico de los títulos. Adicto a la pasta y los viajes.

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