El Lado B de los Cementerios de la Ciudad

Una vez oí decir que para conocer realmente la identidad de una cultura deberíamos de visitar un mercado y una iglesia. Estos sitios son la matriz en donde se gesta día a día la cultura y la idiosincrasia de una sociedad. Son lugares de evidencia fidedigna del estilo de vida y de una arista importante: su relación con la muerte.

Sin embargo, la relación con la muerte que una sociedad posee se refleja también en un sitio que, desde mi punto de vista, deberíamos de observar con los mismos ojos que utilizamos para apreciar un museo o un sitio arqueológico; los cementerios.

 Aunque en la actualidad siguen siendo sitios de especulaciones y tabúes, los cementerios resguardan a los protagonistas de la historia de cada uno de nosotros. Visitarlos permite tener un panorama claro de cómo está organizada la sociedad.

Campeche posee en la actualidad cinco cementerios, de los cuales dos son los que contienen un valor histórico propio, los tres restantes se construyeron entrado el siglo XX. Además, es importante decir que la historia nos habla de dos casos particulares: el un cementerio de “San Fernando” y el de la iglesia de Guadalupe.

Cementerio de San Román.

Es el primer cementerio de la ciudad y fue inaugurado en 1821. Se ubica actualmente frente al malecón de la ciudad y cercano al monumento a Justo Sierra Méndez. Aunque considerando la época de su construcción se encontraba lo suficientemente alejado de la ciudad intramuros y del barrio de San Román con el crecimiento de la ciudad ahora forma parte de ella.

 Los cementerios se crearon como consecuencia de la saturación de inhumaciones que las Iglesias europeas poseían y que hacía insalubres el sitio. Aquí te dejo un artículo donde hablo al respecto.

Foto-Cementerios-Lolina Rivas-Colaboración

“Cementerio de San Román, Ángeles” Cementerio de San Román, Campeche, México. 2018. Baltazar Vera Gutiérrez.

Las obras para su construcción iniciaron en 1817  concluyéndose en julio de 1818. De inmediato el gobernador entregó la administración del mismo al párroco José Benito Canto, quien se opondría a que entrara en funcionamiento el campo santo.

La causa por la cual el cementerio resultó desagradable para la sociedad tenía relación a dos aspectos fundamentales. El primero respondía a intereses económicos, pues significaba pérdidas monetarias para la iglesia el dejar de realizar inhumaciones en el interior del recinto, y la segunda  se refería a la concepción de abandono y castigo que trajeron consigo los panteones en un principio.

Para mala suerte del presbítero Canto,  el gobernador a través de un resolutivo lo destituyo colocó a Manuel Garros, quien lo haría entrar en funcionamiento en 1821.

En la actualidad es conocido como uno de los cementerios tradicionales y por contener criptas de familias de clase alta perteneciste a la historia social de la ciudad. En su interior han estado y están sepultadas figuras importantes de la historia de Campeche como Pablo García Montilla, Exgobernador del Estado; Luis García Mezquita, Exgobernador del Estado; y Tomás Aznar Barbachano, catedrático.

Como en la mayoría de los cementerios, se realizaban los entierros según el estatus social de las personas. Las criptas eran ocupadas por personas de posición alta, mientras que en el suelo y en las bóvedas estaban los de nivel medio; las personas sin ninguna posibilidad económica terminaban en la fosa común.

Cementerio de “San Fernando”

En 1847 la región atravesaba una situación complicada, las guerras de castas y las epidemias que habían azotado provocaron que el cementerio se saturara. Esta situación originó que para 1848 se tomara la resolución de construir un cementerio en el terreno en que se encontraba el destruido baluarte de “San Fernando” (Hoy en día es el estacionamiento frontal de la comisión de electricidad de la ciudad).

Para 1858 se procedió a su construcción y fungió por varios años como cementerio de desahogo, hasta que se decidió “trasladarlo”  al cementerio de San Román.

Cementerio de Santa Lucía.

Los cementerios poseen no solo relación con la iglesia, las epidemias los han alimentado por muchos años. El barrio de Santa Lucia resguarda al cementerio con mayor índice de entierros de la ciudad, lo que lo ha hecho encontrarse en situación de saturación.

Fue construido en 1853 como medio de desahogo del cementerio general (San Román). La ubicación en ese entonces lo hacía beneficioso por su lejanía a la ciudad y por los vientos que no afectaban a la ciudadanía.

Sin embargo con el correr de los años ha sido absorbido por la urbe ocasionando que sufra adecuaciones.

Foto-Cementerios-Lolina Rivas-Colaboración

“Restos mortuorios” Cementerio de San Román, Campeche, México. 2018. Baltazar Vera Gutiérrez.

Sus antecedentes se remontan a las funciones de hospital que desempeñó la iglesia de Santa Lucía, ya que al encontrarse lejana a la población no resultaba perjudicial. Cuando los enfermos no lograban reponerse eran sepultados en un cementerio que tenía la iglesia a un costado.

A diferencia del cementerio de San Román, este no posee tantas estatuas religiosas y son pocos los mausoleos familiares. Es el cementerio que más saturación muestra en la actualidad, pues se han construidos tumbas donde antes eran espacios de accesos, resultando ciertas zonas inaccesibles.

“Cementerio” de la Iglesia de Guadalupe.

Antes que las reformas borbónicas (siglo XVII) llegarán a ver la luz, las inhumaciones se realizaban a cargo de las iglesias. El lugar en el cual se practicaban estas actividades solían ser los atrios de los templos. La iglesia de Guadalupe, al igual que muchas otras, comenzó a saturarse y sus inhumaciones realizadas en el atrio resultaban insalubres en tiempos de huracanas y de creciente pues el olor fétido se desprendía.

“Virgen de Guadalupe” Cementerio de San Román, Campeche, México. 2018. Baltazar Vera Gutiérrez.

Esta situación provocó que en 1805, el cura Ángel Alonso y Pantiga solicitara la construcción de un cementerio en la parte posterior de la iglesia. Pero tanto el propietario de dicho terreno, como el H. Ayuntamiento, negaron la solicitud por no ser propicio el lugar y dictaminaron que se buscara un lugar adecuado para las inhumaciones.

Por razones que se desconocen, el cura ignoró la resolución y continuaron realizándose las practicas mortuorias en el atrio, ocasionado que en 1816 un grupo de vecinos retomarán el caso y solicitaran nuevamente la creación del cementerio posterior.

La respuesta fue un rotundo no, las razones eran las mismas, por la ubicación no se podían realizar entierros en el lugar.

Como resultado también se prohibió la sepultura de cadáveres en el atrio de la iglesia. A pesar de esto en la actualidad podemos ver que existen criptas posterior a 1816, lo cual es evidencia fiel que las practicas continuaron realizándose para gente pudiente y cercana al clero religioso de dicha parroquia.

Cementerio del Siglo XX y de la actualidad.

Entrado el siglo XX la ciudad tuvo un crecimiento en varios aspectos, uno de ellos fue la construcción de nuevos cementerios que abastecieran la saturación de los existentes. El primero fue el cementerio de Samula, el cual se inauguró en 1957, el cual también ha sido absorbido por la mancha urbana.

Entre 1997 – 2000, durante la administración municipal de Víctor Méndez Lanz, se inicia la construcción del cementerio “Siglo XXI”, el cual se ubica sobre la avenida López Portillo, en el predio Las Flores.

En la ciudad tan sólo existe un solo cementerio particular de nombre “Jardines del Ángel”. Este panteón fue inaugurado entre 1988 y 1991. Posee una arquitectura tipo californiana; cuenta con alrededor de 410 gavetas , 12 mausoleos, 246 criptas. Además tiene un crematorio, laboratorio de embalsamiento, así como servicios de traslados internacionales, nacionales y locales.

Fuente: Pexels

Los cementerios albergan más que lágrimas o tristezas, hay historias. Son evidencia y memoria de los aspectos sociales y culturales que rodean a la vida desde el fenómeno de la muerte. Nos dan información de la relación que tenemos con la muerte.

Ya lo decía Gunter Grass en una de sus frases célebres:

“Los cementerios siempre han tenido un atractivo para mí. Ellos están bien mantenidos, libres de ambigüedad, lógicos, viriles, y vivos.”

Para la realización de esta nota se consultaron varias fuentes, en especial el libro “Cementerios de la ciudad de Campeche”, Secretaría de Salud del Gobierno del Estado de Campeche, Campeche, Septiembre de 2005.

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Lic. en Ciencias y Técnicas de la Comunicación. Quisquilloso con las lecturas y escéptico de los títulos. Adicto a la pasta y los viajes.

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